Cuando todo está mal y las cosas son un poco extrañas, ha pasado mucho tiempo y olvidaste cómo sonreír. Cuando el cielo arriba está claro, pero parece llover sobre ti. Cuando tus mejores amigos tienen cosas que hacer. Cuando estés deprimido y perdido, y necesitas una mano que te ayude. Cuando estás sólo/a en el camino. Cuando las cosas están yendo peor y necesitas a alguien a quién culpar. Cuando tu amor se fue y no hay nadie para compartir tus penas, duermes con la TV encendida, y ni todo el alcohol del mundo te puede ayudar. No estás sólo. Sólo dí:
¡ESTARÉ BIEN!
— McFly.

1- Deja ir a personas que sólo llegan para compartir quejas, problemas, historias desastrosas, miedo y juicio de los demás. Si alguien busca un cubo para echar su basura, procura que no sea en tu mente.
2- Paga tus cuentas a tiempo. Al mismo tiempo cobra a quién te debe o elige dejarlo ir, si ya es imposible cobrarle.
3- Cumple tus promesas. Si no has cumplido, pregúntate por qué tienes resistencia. Siempre tienes derecho a cambiar de opinión, a disculparte, a compensar, a re-negociar y a ofrecer otra alternativa hacia una promesa no cumplida; aunque no como costumbre. La forma más fácil de evitar el no cumplir con algo que no quieres hacer, es decir NO desde el principio.
4- Elimina en lo posible y delega aquellas tareas que no prefieres hacer y dedica tu tiempo a hacer las que sí disfrutas.
5- Date permiso para descansar si estás en un momento que lo necesitas y date permiso para actuar si estás en un momento de oportunidad.
6- Tira, recoge y organiza, nada te toma más energía que un espacio desordenado y lleno de cosas del pasado que ya no necesitas.
7- Da prioridad a tu salud, sin la maquinaria de tu cuerpo trabajando al máximo, no puedes hacer mucho. Tómate algunos descansos.
8- Enfrenta las situaciones tóxicas que estás tolerando, desde rescatar a un amigo o a un familiar, hasta tolerar acciones negativas de una pareja o un grupo; toma la acción necesaria.
9- Acepta. No es resignación, pero nada te hace perder más energía que el resistir y pelear contra una situación que no puedes cambiar.
10-Perdona, deja ir una situación que te esté causando dolor, siempre puedes elegir dejar el dolor del recuerdo.
Las relaciones nunca fracasan, solo fracasa la idea que tu tienes sobre como deberían ser, y tus juicios y expectativas, que te llevan a pensar que es un fracaso cuando el resultado no es el que tu esperabas. Las relaciones entre personas duran, perduran, acaban, se transforman o toman caminos divergentes. Si cambias la palabra fracaso por experiencia de aprendizaje, la vivencia que atesoras cambia radicalmente para ti. Cuando dos personas se encuentran, se produce el choque entre dos universos diferentes, que buscan uno en el otro, generalmente de forma inconsciente, aquello que anhelan recibir, pensando equivocadamente, que eso les hará felices. Desde el primer instante que llegas a este mundo, se produce la separación desde el vientre de tu madre y comienza una búsqueda de amor que te llega desde el exterior. Esa demanda vital y necesaria para nuestro desarrollo emocional como seres humanos, nos lleva a lo largo de la vida a creer que encontraremos la felicidad, solo si alguien nos la puede dar. Es innegable la complejidad en las relaciones humanas y especialmente entre parejas, pero para encontrar las razones que expliquen las rupturas definitivas, deberíamos atrevernos en primer lugar, a buscar en nosotros mismos los aspectos que nos mueven a vivir una apasionante experiencia junto a otro ser humano. Muchas personas adultas carecen de la madurez emocional necesaria para afrontar una relación, desde el riesgo que supone saber, que comienza una revolución y confrontación de ideas, pensamientos y sentimientos. El éxito de una relación, comienza en primer lugar, en la propia relación contigo mismo. Sembrar armonía, paz y equilibrio en tu interior te llevará a tener unos cimientos sólidos y estables dentro de ti. Y aunque a pesar de todo ello, esto no te garantice la vida eterna junto a tu pareja, aprenderás que el verdadero Amor empieza por el Amor a uno mismo. Desde ese espacio de Amor Incondicional hacia ti mismo, dejarás de juzgar, culpabilizarte o culpar a los demás por no cumplir con tus proyecciones. El amor puro y verdadero entre una pareja se nutre de libertad y respeto. Una sencilla combinación que se adereza con pasión y alegría por compartir tu vida junto a otra persona, diferente a ti en gustos o ideas, pero que sin embargo de una forma mágica y real, hace que tu alma vibre cuando estás junto a ella.