viernes, 29 de junio de 2012

No te rindas

No te rindas, aún estás a tiempo
De alcanzar y comenzar de nuevo,
Aceptar tus sombras,
Enterrar tus miedos,
Liberar el lastre,
Retomar el vuelo.
No te rindas que la vida es eso,
Continuar el viaje,
Perseguir tus sueños,
Destrabar el tiempo,
Correr los escombros,
Y destapar el cielo.
No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se esconda,
Y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma
Aún hay vida en tus sueños.
Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo
Porque lo has querido y porque te quiero
Porque existe el vino y el amor, es cierto.
Porque no hay heridas que no cure el tiempo.
Abrir las puertas,
Quitar los cerrojos,
Abandonar las murallas que te protegieron,
Vivir la vida y aceptar el reto,
Recuperar la risa,
Ensayar un canto,
Bajar la guardia y extender las manos
Desplegar las alas
E intentar de nuevo,
Celebrar la vida y retomar los cielos.
No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se ponga y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma,
Aún hay vida en tus sueños
Porque cada día es un comienzo nuevo,
Porque esta es la hora y el mejor momento.
Porque no estás solo, porque yo te quiero.

Mario Benedetti

temazo

miércoles, 20 de junio de 2012

¿Quién eres ?

¿Sabía él realmente contestar esta pregunta ?
Él conocía su nombre, su domicilio, la talla de su camisa, su número de documento de identidad y algunos otros datos que lo definían para los demás. Pero fuero de eso, ¿quién era verdadera, interna y profundamente? Aquellos gustos y actitudes, aquellas inclinaciones e ideas, ¿eran suyos verdaderamente? ¿O eran como tantas otras cosas, un intento de no defraudar a quienes esperaban que él fuera quien había sido?
Algo empezaba a estar claro: ser un desconocido lo liberaba de tener que ser de una manera determinada. Fuera como fuera, nada cambaría en la respuesta de los demás hacia él. Por primera vez en muchos días. descubrió algo que lo tranquilizó, esto lo ponía en una situación que le permitía actuar como quisiera sin buscar la aprobación del mundo.
Respiró hondo y sintió el aire como si fuera nuevo, entrando en sus pulmones. Se dio cuenta de que la sangre le fluía por las venas, percibió el latido de su corazón y se sorprendió de que, por primera vez,
                                NO TEMBLABA
Ahora que, por fin, sabía que estaba solo, que siempre lo había estado, que sólo se tenía a sí mismo, ahora, podía reír o llorar... Pero por él, no por los demás. Ahora, por fin, lo sabía.
                               SU PROPIA EXISTENCIA NO DEPENDÍA DE LOS DEMÁS 
Había descubierto que le había sido necesario estar solo para poder encontrarse consigo mismo...


él .... que nunca más tendría que rogarla a nadie que lo mirara para poder saber que estaba vivo
él ... que nunca más tendría que pedirle al exterior que lo definiera
él ... que nunca más sentiría miedo al rechazo....






                                                                                                        - Giovanni Papini -
                                                    

viernes, 15 de junio de 2012

Mitología...

Cuenta la leyenda, según las quimeras que una vez; antes de que existieran las quimeras y los serafines, dos lunas eran hermanas. Nitid era la diosa de las lagrimas y la vida, y el cielo le pertenecía. Nadie veneraba a Ellai, excepto los amantes secretos.
El sol estaba prometido en matrimonio con Nitid, la hermana brillante, pero era la recatada de Ellai, siempre escondida tras su descarada hermana, la que él deseaba.
El sol se las ingenio para abalanzarse sobre Ellai, mientras Nitid se bañaba en el mar y la tomo. Ella lucho, pero él era el sol, y pensaba que tenía derecho a conseguir todo lo que quisiera.

Ellai lo apuñaló y escapó, y la sangre del sol se derramó como chispas en la Tierra, donde se convirtieron en serafines -hijos legítimos del fuego-. Y al igual que su padre, creyeron que tenían derecho a desear, tomar y poseer.
En cuanto a Ellai, le contó a su hermana lo que había sucedido, y Nitid lloró. Sus lagrimas cayeron a la Tierra y se convirtieron en quimeras, hijos de la tristeza.

Cuando el sol regresó junto a las hermanas, ninguna de las dos lo aceptó. Nitid colocó a Ellai tras ella y la protegió, aunque el sol, aún sangrando chispas, sabía que Ellai no estaba tan indefensa como parecía. Suplico a Nitid su perdón, pero ella se lo negó, y hasta hoy continua persiguiendo a las hermanas a través del cielo, queriendo y queriendo pero nunca consiguiendo, y ese será su castigo para siempre.

martes, 12 de junio de 2012

El tiempo es muy lento para los que esperan, muy rápido para los que tienen miedo, muy largo para los que se lamentan, muy corto para los que festejan, pero para los que aman el tiempo es una eternidad 
-Shakespeare