domingo, 4 de diciembre de 2011

Parte de nuestros deseos son naturales, y otra parte son vanos deseos; entre los naturales, unos son necesarios y otros no; y entre los necesarios, unos lo son para la felicidad, otros para el bienestar del cuerpo y otros para la vida misma. Conociendo bien estas clases de deseos es posible referir toda elección a la salud del cuerpo y a la serenidad del alma, porque en ello consiste la vida feliz. Pues actuamos siempre para no sufrir dolor ni pesar, y una vez que lo hemos conseguido ya na necesitamos de nada más.



Pero, siempre pedimos más... No nos paramos a disfrutar de la sencillez de un momento, del canto de un pájaro, de la lluvia que moja nuestras mejillas, del fuerte viento que hace que inspiremos profundamente y sintamos la naturaleza dentro, del olor a hierva mojada.... Nos falta el tiempo para la sencillez....

No hay comentarios:

Publicar un comentario