(Un camarero se dirige a una mujer de mirada ausente, sentada
en la terraza de su bar.)
Camarero: - ¿Le pongo algo?
Mujer: - algo que me anime, por favor
-
¿Para qué es?
-
Perdone…?
- ¿Qué quiere superar? ¿Un mal de amores, una disputa en
el trabajo, un embrollo familiar… ?
- ¿ Cambia algo ¿
-
Todo…. Lo cambia todo. Porque para el amor, y para
usted, con su edad, su cuerpo y su belleza…. Yo no lo dudaría, yo diría un
Marie Brizard.
-
(Atónita) ¿por qué ?
- (Sentándose a su lado) Lo único que le puede decir, es
que el sabor del anís que se deposita en los labios, es como un beso. Es un
sabor dulce. El azúcar se queda en la boca y se esconde detrás de cada diente,
como dos enamorados en una cama o en un campo de margaritas. Y solo tiene 25º
no son demasiados, por que demasiados lo borrarían todo, y la verdad es que nunca
se quiere borrar todo de un mal de amores. Y además le añadiré dos hielos, para
que sea perfecto, pues el frío realza el sabor y también sirve para allanar el
terreno a otra historia, porque un mal de amor… ¿Qué es? Solo es la preparación
para una nueva felicidad, es una puerta abierta a otras alegrías… ¿Un Marie
Brizard entonces?
-
No, es que no es mal de amores… es algo mucho mas
complicado
-
¿Cómo qué…?
-
Como…. ¡la vida!
-
Ya, la vida. Entonces una Marie Brizard no es lo mejor.
Pero espere, para la vida tengo esto. (se retira a la barra y al cabo de un
rato vuelve con una botella y una copa…) venga, pruébelo.
-
(bebe…) es bueno, es fuerte, pero no demasiado ¿Qué es?
-
Metaxá, de Grecia, directo del Sol, Vamos bébaselo, le
pondré otro
-
¿otro?
-
Dos, para la vida son dos… al segundo invito yo...
- Las nieves del kilimanjaro -
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