martes, 15 de abril de 2014

Soy descendiente directo del patriarcado que cuenta mentiras.

No tengo respeto por la justicia.
Mutilo sin asesinar.
Rompo corazones y arruino vidas.
Soy astuto y malicioso y acumulo fuerza con la edad.
Cuanto más soy citado, más me creen.
Mis victimas están indefensas.
No pueden protegerse contra mí porque no tengo ni nombre ni rostro.
Localizarme es imposible.
Cuanto más lo intentas, más esquivo soy.
Soy amigo de nadie.
Una vez que mancho una reputación, ya no hay recuperación.
Derribo Personas y destruyo Espacios, Amistades y todo lo que se me cruce.
Arruino carreras y causo noches de insomnio, angustia, e indigestión.
Hago que personas inocentes lloren sobre sus almohadas.
Aparezco en los titulares y provoco dolores de cabeza.
Incluso mi nombre sisea.
Me llaman Chisme.
Antes de que repitas una historia, pregúntate a ti mismo-a:
¿le presto oídos?
¿Es verdad?
¿Es inofensivo?
¿Es necesario?
Si no lo es, ¿por qué repetirlo?

sábado, 29 de marzo de 2014

Vigila tus pensamientos se convertirán en palabras, vigila tus palabras se convertirán en actos, vigila tus actos se convertirán en hábitos, vigila tus hábitos se convertirán en tu carácter y vigila tu carácter se convertirá en tu destino.

martes, 25 de marzo de 2014

La mala costumbre de..

La mayoría de nosotros vive pensando que esto será eterno. Que somos inmortales y que las desgracias solo le pasan al de al lado. Vivimos inmersos en una ignorancia que nos hace débiles y solo lamentamos lo ocurrido cuando ya es demasiado tarde.

Y es que

Tenemos la mala costumbre de dejar para luego, de reír poco y de querer hacerlo mañana. Tenemos la mala costumbre de echar de menos, en lugar de hacerlo de más. La mala costumbre de usar los luegos y no los ahoras. Luego te llamo, luego te escribo, luego te contesto, luego nos vemos. Y obviamente nunca llamó, nunca escribió, nunca contestó y nunca fue visto. Tenemos la mala costumbre de querer tarde. De valorar tarde. De pedir perdón demasiado pronto. Debería haber un número máximo de perdones. Perdonar nos hace grandes, de acuerdo, pero cuando tienes que perdonar todos los días, al final un lo siento se convierte en el comodín de cualquier pretexto injustificado, innecesario e inmerecido. Tenemos la mala costumbre de defender al malo y descuidar al bueno. De contar mentiras tra la rá y de tener que hacer un máster para descubrir verdades. Mantenemos en nuestra vida “amigos” porque sí y llenamos nuestras agendas de compromisos a los que realmente no queremos ir. Tenemos la mala costumbre de sentirnos mal por decir no y de creernos mejores por decir si.

Tenemos la mala costumbre de esperar a un cáncer, a una mala noticia o a una llamada de que alguien querido se nos fue, para tomar las riendas de nuestra vida y empezar a apreciar cada puesta de sol, cada mañana que te levantas de la cama y cada luna que abrazas en tu almohada. Tenemos la mala costumbre de usar el descuido a diario, olvidando que los pequeños detalles importan, que los pequeños detalles construyen grandes caminos y que cada lunes, puede ser el mejor día de la semana. Tenemos la mala costumbre de quejarnos por todo, de culpar siempre al otro porque claro, tú eres un ser perfecto y nunca, nunca, haces nada. Siempre es la parte contraria. Decimos muy pocos te quieros y hacerlo por primera vez es como “buf que va, no vaya a ser que se asuste”. ¿Asustarse de qué? ¿Cómo una persona puede asustarse porque alguien le quiera?.

Asústate si algún día te vas a la cama sin sentir que quieres a otra persona.

Asústate el día que te vayas a dormir sin decirle a esa persona lo importante que es para ti.

Asústate cuando no le des besos a tu madre y a tu padre.

Asústate cuando seas incapaz de abrazar a alguien y sentir esa sensación tan extraordinaria que producen los abrazos.

Asústate cuando las defensas de tu cuerpo se hayan vuelto inmunes al dolor ajeno.

Y cuando veas una injusticia y no hagas absolutamente nada para remediarlo.

Asústate cuando pases un solo día sin ayudar a alguien.

Asústate de verdad, porque créeme. Estás muerto.

jueves, 6 de marzo de 2014



No tengo tiempo para odiar a quienes me odian, no tengo tiempo para discutir con los que no me entienden, ni preocuparme por los que no les importo... porque estoy ocupada QUERIENDO a quienes me quieren, hablando con quienes me entiend
en y agradecida con quienes les importo.

Ahora probando suerte como modelo, mi último trabajo,,,

miércoles, 22 de enero de 2014

Perfectamente Imperfecta

La palabra imposible nació con nosotros. Apareció y fue definida en el momento en que nos presentaron y supimos que la tercera guerra mundial estaba a la vuelta de la esquina. Tú tan orgulloso y yo tan testaruda, que ni una lucha de titanes sería capaz de igualarnos. En otra vida fui aceite, y tú siempre serás el agua que encuentra las grietas de las rocas para huir montaña abajo. Pero claro, luego estaba todo ese fuego entre nosotros que nos condenaba a tener que aguantarnos aunque nos quisiéramos matar. Condenados a saber disparar las palabras hirientes en el momento justo, sólo como nosotros sabíamos. Mientras, buscábamos el siguiente mordisco. La siguiente reconciliación sin siquiera que importara mucho cual había sido la causa. Sintiendo como los gritos se diluían por las venas. Y yo reconozco que me encantaba que me empujaras contra la pared, aunque mi mirada fuera puro odio. No soportaba que me convirtieras en lo que era contigo. Pero tampoco soportaba la monotonía de estar sin ti. No sé en qué momento decidimos llamar al odio amor y cuando el amor se convirtió en odio (o en odio por no poder dejar de querer). O cuánto porcentaje hubo de ambos en todo aquello. Lo que sé es que es asombroso lo mucho que creemos necesitar algo y lo capaces que somos realmente de seguir sin tenerlo.



viernes, 17 de enero de 2014

Olvidado quedó el pedazo de divinidad, que en todo hombre residió un día.
De un tiempo de luz y pureza, de mente y sabiduría, de espíritu y alma,
Surgió la bestia que al ser amansada por la música llamaba la profecía,
De encontrar un día la paz interna por mediación de otros, de encontrar un sentido a la vida por inspiración externa.
La ceguera del mundo pesa sobre sus propios hombros:
La incondicional fe en lo tangible limita hasta al ser más poderoso; que haya sabiduría.
La inercia en la vida consume al inmortal; que exista metas.
La falta de ilusión derriba al más fuerte; que haya ilusión y donde no exista, será puesta.
En un mundo donde lo bueno se pierde y lo malo perdura, se impone la excepción que confirma la regla.
Tan solo la faceta mágica de nuestra existencia que espera ansiosa al ser desvelada

“Que se muestre al mundo lo que no todos pueden ver”


viernes, 13 de diciembre de 2013

:)

No te lamentes. Lamentarse es la opción de los cobardes. Qué fácil resulta pensar en cómo pudieron ser las cosas y qué cosas hubieses cambiado. Ese es el principio del estancamiento, de la pena y la no evolución. Un principio que busca la solución en algo ajeno cuando la solución está en uno mismo. Esa opción sencilla decorada con frases como: ojalá yo no hubiera dicho, hecho, y un largo etcétera de pensamientos similares. Esa NO es el principio que debe regir nuestro día a día. Este principio hace que nos olvidemos de todo lo que el mundo nos ofrece y de lo que podemos disfrutar en este momento, y minusvaloremos aquello de lo que ya hemos disfrutado.

El valiente es aquel que reconoce sus errores, pero no se autocompadece de ellos, aprende y evoluciona, con caídas y recaídas, pero lo intenta e intentarlo y no desistir es tener fuerza. El valiente valora lo bonito que ha vivido y lo recuerda con una sonrisa grande y en el corazón. No utiluza el rencor, la rabia y el odio como armas si algo no salió como "debería". No podemos planificar nada, así que nada nos saldrá como debe. El cambio da miedo pero hace que tu vida se llene de experiencias. El valiente se enfrenta al cambio con ganas y no llorando por aquello que perdió, sino recordándolo y obteniendo un aprendizaje para su nueva andanza.

Así que para todos nosotros, caminantes de la vida, amemos aquello que vivimos y aprendamos algo siempre para poder disfrutar del camino con el gusto de tener a nuestras espaldas un gran cúmulo de momentos hermosos, personas inolvidables, ratos menos buenos que siempre nos dan una enseñanza y mucha andanza aún por recorrer.

Suerte y valor. Gracias a todos aquellos que han hecho posible tener mucha vida recorrida y por apoyarme en la que me queda.

Dedicatoria de una cobarde aprendiendo a ser valiente.