miércoles, 17 de diciembre de 2014

Dormir sin tí...

Últimamente me estoy dando cuenta, que no puedo dormir bien, si no duermo con mi pareja.
Cuando me acuesto sola en la cama, empiezo a pensar en todas las cosas que tengo que hacer al día siguiente, y parece que se amontona como la cesta de la ropa, luego no me da tiempo de hacer la mitad de las cosas... y al día siguiente igual, Pensando en regalos de reyes, en trabajo, en 10.000 cosas que se te pueden pasar a las 2 de la mañana. Y das una vuelta y otra y te despiertas mil veces en la noche.
Sin embargo, cuando duermo con mi pareja, y me abraza, es como si un manto de protección me rodease. Todo desaparece, no hay pena, no hay dolor, ni angustia, ni estrés.... Es la paz que me transmite... y amor <3


martes, 25 de noviembre de 2014

Usamos el tiempo para contar, para medir, para esperar, para recordar. Otras veces, el tiempo parece detenerse a esperar lo que se fue, y es en la noche cuando miro el cielo oscuro y contaminado, para darme cuenta de que hay momentos y sensaciones que el tiempo no podrá arrebatarme nunca, que siempre estarán conmigo. Porque son parte de mi...
PD. El domingo conecté contigo, toda la sensaciones que experimentamos juntos...

jueves, 20 de noviembre de 2014


Freedom

Te libero de mí, de mis males, de mi mal genio, de los domingos por la tarde en donde nunca puedo más, del odio a mis cumpleaños, de no saber cómo hacer para regalarte algo que no pierdas.
Te libero de mi desengaño, de tu karma, de mis novedades, de la contradicción que represento.
Te libero de mis llamadas que te saben a autocompasión, de mis enredos, de mi cabello suelto, largo, sin peinar.
Te libero de mi consciencia, del desconcierto a fin de mes, de la caída, de la llegada, de mi huida inevitable.
Te dejo libre para que me dejes, para que me veas de lejos y me quieras, menos.”
— Mario Benedetti

miércoles, 6 de agosto de 2014

Espejo del alma

A los indios nativos americanos se les enseñaba que al nacer cada persona está dotada -por lo menos- con uno de los Cuatro Grandes Poderes: Sabiduría, Inocencia, Iluminación o Introspección. El propósito de la existencia espiritual del ser humano era obtener los Dones restantes y llegar a ser una persona completa.
Las primeras enseñanzas místicas dadas a los niños se referían a la percepción y a la ilusión. Un maestro y un grupo de jóvenes iban a orar y a sentarse en círculo. Cada niño/a describía su observación de la luz sobre una pluma de un águila colocada en el centro de un círculo. Descubrían que hay tantos modos de percibir la pluma como puntos en el círculo. Los niños también aprendían que las percepciones individuales son mucho más complicadas que sólo la posición en el círculo y también que podían ver la pluma de una manera distinta debido a las diferencias individuales en sus sentidos (algunos podían ser hipermétropes o daltónicos, por ejemplo).
A nivel psicológico, cada uno veía y se relacionaba con la pluma de forma única. Uno podía decidir hacer tocados de plumas, otro podía ser alérgico a las plumas y un tercero podía mostrarse indiferente y poco interesado. Mediante este simple ejercicio con el círculo, los indios enseñaban a sus niños que existe un número ilimitado de formas de percibir cualquier cosa. Toda percepción sensorial es ilusoria. Lo que es importante, no es la naturaleza real de lo que se percibe, sino el entendimiento de nuestras percepciones y las de los demás. Este círculo o Rueda de la Medicina, representa el Universo Total y puede ser entendido como el espejo en el que la consciencia del ser humano se refleja.
“El Universo es el Espejo de la Gente y cada persona es un Espejo para otra“, dicen los viejos maestros. Por ello, cada idea, persona y cosa puede ser vista como un espejo que da al ser humano la oportunidad de descubrirse a sí mismo, siempre y cuando éste desee ver su propio reflejo.


Extraido d: Memorias Ancentrales

martes, 29 de julio de 2014

Cerrando Círculos (Paulo Coelho)


Siempre es preciso saber cuándo se acaba una etapa de la vida. Si insistes en permanecer en ella más allá del tiempo necesario, pierdes la alegría y el sentido del resto. Cerrando círculos, o cerrando puertas, o cerrando capítulos, como quieras llamarlo. Lo importante es poder cerrarlos, y dejar ir momentos de la vida que se van clausurando.
¿Terminó tu trabajo?, ¿Se acabó tu relación?, ¿Ya no vives más en esa casa?, ¿Debes irte de viaje?, ¿La relación se acabó? Puedes pasarte mucho tiempo de tu presente "revolcándote" en los por qué, en devolver el cassette y tratar de entender por qué sucedió tal o cual hecho. El desgaste va a ser infinito, porque en la vida, tú, yo, tu amigo, tus hijos, tus hermanos, todos y todas estamos encaminados hacia ir cerrando capítulos, ir dando vuelta a la hoja, a terminar con etapas, o con momentos de la vida y seguir adelante.
No podemos estar en el presente añorando el pasado. Ni siquiera preguntándonos por qué. Lo que sucedió, sucedió, y hay que soltarlo, hay que desprenderse. No podemos ser niños eternos, ni adolescentes tardíos, ni empleados de empresas inexistentes, ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado a nosotros. ¡Los hechos pasan y hay que dejarlos ir!
Por eso, a veces es tan importante destruir recuerdos, regalar presentes, cambiar de casa, romper papeles, tirar documentos, y vender o regalar libros.
Los cambios externos pueden simbolizar procesos interiores de superación.
Dejar ir, soltar, desprenderse. En la vida nadie juega con las cartas marcadas, y hay que aprender a perder y a ganar. Hay que dejar ir, hay que dar vuelta a la hoja, hay que vivir sólo lo que tenemos en el presente…
El pasado ya pasó. No esperes que te lo devuelvan, no esperes que te reconozcan, no esperes que alguna vez se den cuenta de quién eres tú… Suelta el resentimiento. El prender "tu televisor personal" para darle y darle al asunto, lo único que consigue es dañarte lentamente, envenenarte y amargarte.
La vida está para adelante, nunca para atrás. Si andas por la vida dejando "puertas abiertas" por si acaso, nunca podrás desprenderte ni vivir lo de hoy con satisfacción. ¿Noviazgos o amistades que no clausuran?, ¿Posibilidades de regresar? (¿a qué?), ¿Necesidad de aclaraciones? , ¿Palabras que no se dijeron?, ¿Silencios que lo invadieron? Si puedes enfrentarlos ya y ahora, hazlo, si no, déjalos ir, cierra capítulos. Dite a ti mismo que no, que no vuelven. Pero no por orgullo ni soberbia, sino, porque tú ya no encajas allí en ese lugar, en ese corazón, en esa habitación, en esa casa, en esa oficina, en ese oficio.
Tú ya no eres el mismo que fuiste hace dos días, hace tres meses, hace un año. Por lo tanto, no hay nada a qué volver. Cierra la puerta, da vuelta a la hoja, cierra el círculo. Ni tú serás el mismo, ni el entorno al que regresas será igual, porque en la vida nada se queda quieto, nada es estático. Es salud mental, amor por ti mismo, desprender lo que ya no está en tu vida.
Recuerda que nada ni nadie es indispensable. Ni una persona, ni un lugar, ni un trabajo. Nada es vital para vivir porque cuando tú viniste a este mundo, llegaste sin ese adhesivo. Por lo tanto, es costumbre vivir pegado a él, y es un trabajo personal aprender a vivir sin él, sin el adhesivo humano o físico que hoy te duele dejar ir.
Es un proceso de aprender a desprenderse y, humanamente se puede lograr, porque te repito: nada ni nadie nos es indispensable. Sólo es costumbre, apego, necesidad. Por eso cierra, clausura, limpia, tira, oxigena, despréndete, sacúdete, suéltate.
Hay muchas palabras para significar salud mental y cualquiera que sea la que escojas, te ayudará definitivamente a seguir para adelante con tranquilidad. ¡Esa es la vida!